jueves, 22 de agosto de 2013

Madres protestantes



Este blog iba de las aventuras típicas de unos amigos de barrio, pero me he topado con algo que no puedo pasar por alto. 


Me acabo de enterar de que hay madres protestando en comercios para que permitan (y vean con buenos ojos) el hecho de amamantar a sus bebés allí, en público.
Entonces siento una especie de injusticia dentro de mí, y no sé el motivo.
Cuando empiezo a indagar en lo más profundo de mis pensamientos, descubro algo. 
¿Por qué estas mujeres están reivindicando el derecho a amamantar a sus bebés en público?
Paso a descubrir que no es eso lo que reivindican.
No creo que a la gente le moleste ver por la calle, por ejemplo, en un banco, a una madre dándole el pecho a su hijo.
Sin embargo, cuando tienes un bebé, y decides irte de compras, porque ir de compras es bueno para el bebé, claro, puedes sentarte en un establecimiento que está especialmente dedicado a la venta (de lo que sea), a sacarte el pecho sin importar lo demás, y alimentar a la criatura.
Bien. Me parece bien que algunas madres no tengan pudor por esto y quieran hacer que sea algo con derechos reconocidos.
El motivo de mi rabia es la siguiente:
Veo a madres que pasean a sus niños por calles transitadas con coches que desprenden gases. Eso es perjudicial para la salud de un niño.
Veo a madres que van por la calle fumando al lado de las criaturas. Respirar el petróleo, el alquitrán y la nicotina, entre otros productos, no creo que sea muy beneficioso tampoco.
¿Y cuando están las madres sentadas en un bar o en un banco, pendientes del móvil o de cháchara con otras madres, e ignoran completamente a sus hijos de modo que éstos se pelean o hacen trastadas, pero da igual porque son niños y es normal? ¿La educación de sus hijos no les importa? ¿Y el ejemplo que reciben?...

Cuando las mismas mujeres que se sientan delante de los comercios a protestar porque no les dejan dar el pecho a sus hijos dentro de los establecimientos, se dediquen a protestar y luchar para cambiar estas realidades, mucho más perjudiciales para los niños, las respetaré.
Claro que también, si se sienten guays, si sienten que tienen fuerzas y poder, y que son tan nobles que quieren acabar con las injusticias, podrían intentar reformar las leyes, endurecer las penas contra los pederastas, los secuestradores, y todos los enfermos mentales que podrían hacer algo malo a sus bebés. Porque eso sí que sería malo.

Mientras eso no sea así, me parece y me seguirá pareciendo una chorrada, que quinientas madres, como si son dos millones, se sienten a protestar pacíficamente, porque con eso lo único que dan a entender, es que tienen ganas de pasar el rato y no saben como, pero de esta manera se sienten bien porque hacen algo "importante". 

Puede que mi opinión enfurezca más a esas personas cegadas por su propia vanidad. No obstante, me gustaría que todas ellas aceptaran la triste realidad, se dieran cuenta de que eso es una forma más de mantenerse ocupadas, y que si lo que quieren es reivindicar sus derechos o luchar por lo justo, se replantearan lo que hacen y el por qué.

miércoles, 14 de agosto de 2013

SALVADORES DEL UNIVERSO


Quien lo lea pensará que va sobre superhéroes, o algo por el estilo. Ya ves, salvadores del universo... No va siquiera de gente importante, somos cuatro personas  –tres chicos y una chica- de barrio. De un barrio llamado Ervecindario (qué lástima que no se llame Bel-air).
A quien llamaré Parsifal (Marqués de Parsifal) es el más alto. Tiene el pelo negro, liso y es delgado. A veces se deja barba y bigote, o sólo la barba, o sólo el bigote. Con el bigote sólo parece Hitler, con la barba solamente parece Amish, y con la barba y el bigote juntos… creo que lo que más parece es un sin techo (por no decir vagabundo, aunque ya lo he dicho). Parsifal es muy creyente, y antes de juntarse con nosotros y un par de chicas más (Anfipática y Verdurita, de las que hablaré en otro relato más adelante), era una persona “pura”. Nuestra influencia le ha marcado bastante y lo alejamos del camino de la bondad. Sin embargo, le ayudamos a encontrar el camino de la sabiduría mediante algunas experiencias de la vida que, creemos, son necesarias para llegar a un estado de conocimiento acertado.
Raion es también delgado, tiene el pelo castaño y liso, y es un poco… raro. Viste de forma un tanto alternativa, pero no de esa forma alternativa hortera que hace que la gente se gire a mirarlo por la calle para criticar. Es muy majo. Nos trae el “Singstar” y a pablo. (En un relato próximo, diré qué es pablo, aunque no hace falta especular mucho para adivinarlo).
El Capitán Tripas… ¿Qué decir de Tripas? Lleva gafas de pasta, pero no es el típico hípster  –moderno, para los que no entiendan ese término que ahora está tan de moda-, es alto y delgado, pero no tan delgado como Parsifal y Raion. Duerme, come, se come la cabeza, y poco más. La mayoría de las veces se queda mirando fijamente a las personas, pero si no se encuentra en confianza habla poco y hace pensar que es un psicópata en potencia. Sin embargo, cuando lo conoces, te das cuenta de que es una persona agradable, muy empática, y que odia a los gordos (usaría el término científico, pero no existe, de momento, que yo conozca, un mote para el odio hacia las personas con sobre peso).

Falto yo… creo que para describirme a mí misma haré un collage sobre lo que me digan por Facebook los chicos.
Están tardando.

Hay cosas que puedo decir yo misma de mí, mientras espero a que contesten… Como por ejemplo, que no estoy muy bien de la cabeza. No sufro alucinaciones ni nada parecido (todavía), pero sí que tengo tendencia a hacer locuras. Simplemente me dan “venazos”, y cuando se me mete algo en la cabeza, tengo que hacerlo porque si no, no me quedo tranquila.
Tripas acaba de darme su aportación para mi descripción, y es la siguiente: "Insomnia es una mujer. 
Es una chica joven, de momento; bastante alta para lo que esperas de este país, de piel blanca, muy propio de alguien del norte de África. Está como una puta cabra (es broma, o no), le gusta odiar cosas, aunque no lo admita, y es buena lidiando en temas filosóficos, o algo parecido a eso”.
Por cierto, mi nombre es Insomnia, por si no había quedado claro.

Iré contando nuestras aventuras, que no son pocas ni aburridas, pero primero hay que asimilar bien los personajes. Somos algo complejos si queremos utilizar un eufemismo... Pero, qué más da, esto es anónimo... somos raritos.